¿Por qué morir?

Porque el sueño se ha vuelto pesadilla.
Porque la humana razón es más hipocresía y menos verdad.
Y la libertad es sólo para los ingenuos una inalcanzable utopía.

Morir es un acto humano de libertad suprema.
Es ganarle a Dios la última partida.
Es un corte de mangas que democráticamente le hacemos al dolor por amor a la vida.

Es irnos en pos de un nuevo cielo donde, quizá, la gloria nos sonría, porque éste que nos cobija tiene eterna cara de perro rabioso
que nos humilla, ladrido a ladrido, segundo a segundo, cada vez con más saña, dejándonos un poco más escarnecidos.

Morir es jugarnos a una sola carta toda nuestra vida.
Es apostarlo todo al deseo de encontrar un lucero que nos alumbre un nuevo camino.

Y si perdemos la apuesta, sólo perderemos la desesperanza y el dolor Infinito.
Sólo perderemos el llanto que, lágrima tras lágrima, nos anega el alma.

Como el náufrago que, después de que el barco se haya hundido,
solamente espera, con la resignación del vencido agotar la fuerza de la última brazada para entregarse, como el rendido amante a las tiernas caricias de su amada mar, a sus besos salados y arrullos de brisas.

Y si ganamos la apuesta de la muerte, si la esquiva suerte una vez nos mira,
ganaremos el cielo, porque en el Infierno ya hemos pasado toda nuestra vida.

¿Por qué morir?

Porque todo viaje tiene su hora de partida. Y todo el que va de viaje tiene el privilegio, y el derecho, de escoger el mejor día de salida.

¿Por qué morir?

Porque a veces el viaje sin retorno es el mejor camino que la razón nos puede enseñar, por amor y respeto a la vida.

Para que la vida tenga una muerte digna.

Texto del libro "Cartas desde el infierno" de Ramón Sanpedro, editorial Planeta

Testamento

HOMENAJE A RAMON SANPEDRO

CARTA A UN AMIGO

AUTOINCULPACIONES

 

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