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A propósito de Lost in sound o sobre instrucciones para perderse
Lola Dopico
Aquiles creyó haber ganado a la tortuga y se había instalado muy cómodamente en su espalda.
_ Así, ¿acabaste ya la carrera?_dijo la tortuga_. Aun cuando consistiera en una serie infinita de distancias. Me parece que un sabio, o algo por el estilo, dijo hace tiempo (habiendo olvidado su nombre) que esto no era posible.
_Y, sin embargo he ganado_dijo Aquiles_. Puede no ser verdad pero es un hecho. Solvitur ambulando. ¿No ves que las distancias disminuyen constantemente? Así que...
La tortuga lo interrumpe:
-¿Y en que no aumentan (también) constantemente? ¿Entonces?...

Matemática demente .Lewis Carroll
Del cuidado fashion-look escogido detenidamente a ultima hora de la tarde, a las sudorosas dos de la mañana quedaban únicamente vagos rastros estructurales, perdido ya gran parte del fundamental atrezzo, re-penultima caña en mano, circulo entre danzantes afectados de electrónica intensidad...

De una permanente relación con el campo visual proviene una cierta de-formación profesional que me conduce a articular el discurrir del pensamiento y por ende la reflexión a través de planos visuales, Lost in sound proporciona una imagen que desde el primer momento proyecta la vía de acceder al evento como en un desplegamiento hipertextual escenificado dentro del museo. Esto implica para mi un proceso de acercamiento que no posibilita la simplificación a través de las partes, de los diferentes componentes programáticos, (lease instalaciones, ambientaciones, programa sonoro o videográfico) ya que dicha parcelación no nos permitiría adentrarnos en los intersticios de lo interdisciplinar, si no que requiere de un acceso desde la complejidad (diferenciada de lo totalizante, o completo) aun que ésta nos lleve necesariamente a instalarnos en la incertidumbre e inestabilidad en la que se vinculan la idea de arte y la idea de mundo, plenamente imbricadas en esta exposición/evento.
¿Por que nos resultan tan atractivos los mundos de las sub-culturas juveniles?
Últimas tendencias expositivas, dentro de las que se puede encuadrar esta propuesta realizada desde el CGAC, y discursivas han realizado elaborados mapeados de estas denominadas sub-culturas juveniles _vinculadas a las músicas electrónicas y evidentemente producto de la sombra arrojada por el occidente tardocapitalista y las sociedades mediáticas y de consumo_, así como el expansivo universo de registros expresivos asociados a estas, extensos paisajes de datos que pertenecen a esa cierta suerte de explicaciones que todo lo revelan a la vez que no descubren nada. Circuitos, conmutadores y dispositivos que activan ensamblajes de materia e información, sin ocultarse, evidentes, mostrándose no como significado enterrado bajo la superficie del lenguaje, si no en la superficie del lenguaje mismo. Todo esta explicado, a la vista. ¿Entonces, donde reside el enigma?. Dónde radica lo sorpresivo o más concretamente la insolencia de estas propuestas.
Sin duda la mayoritaria adopción por parte de un, cada vez más, nutrido grupo de artistas de las herramientas de producción y reproducción técnicas vinculadas a dichas prácticas, no responde únicamente a patrones de convencionalidad u oportunidad generacional. En este emerger de la imagen técnica, es fácil pensar que la expansión y democratización del uso de las tecnologías de captura, edición y postproducción mediales de la imagen y el sonido conforman una situación, un contexto determinante. Sin embargo no se debería realizar una lectura determinista del uso de la técnica (así como entrar nuevamente al estéril debate Hi/Low Tech) o nos estaríamos dejando fuera factores fundamentales que permitan comprender en su complejidad las nuevas prácticas artísticas imbricadas en el ámbito de la producción cultural contemporánea, pensemos únicamente en el modo radical en que el concepto de tiempo ha explosionado la ontología de la representación que atravesada por la imagen-tiempo deviene representación temporalizada
Cortar, pegar, ensamblar lenguajes tradicionalmente separados , técnicas y procedimientos importados desde territorios que no son los delimitados clásicamente como los del arte, sino que tienen su origen y procedencia en los ámbitos del vídeo-clip y la estética post-MTV, en las estrategias del diseño y los spots publicitarios, en proyectos editoriales del talante de Actar o Ipsum Planet (por citar algunos de los que nos son más cercanos), en las estructuras de la ficción narrativa, las ampliadas teorías del relato y los métodos constructivos y compositivos de las músicas electrónicas, las culturas techno y las estéticas flyer.
Samplear. Desplazar. Transversalizar. Es en este trabajo de superficie, texto directo, donde confluyen las fuerzas de estas prácticas emergentes en las que los conceptos de nexo, vínculo, conectividad e incluso colectividad reformulan constantemente los condicionantes preexistentes, enfrentando y describiendo problemas conocidos de nuevas maneras.
¿Pero, estamos únicamente ante unas tendencias que se nutren de la constante recombinatoria postmoderna de elementos y estilos vaciados de su sentido?
Sin duda, los lenguajes/territorios referidos han sabido destilar una permanente atención al contexto y han sido capaces de hacer revertir las figuras de la experiencia colectiva en una suerte de mapa genético generacional en el que se pone de manifiesto una determinada forma de hacer vinculada a la conciencia de tiempo presente pero fundamentalmente relacionada con los estatutos de lo real, polaridad esta en la que se conforman las corrientes de trasvase entre cierta idea de cultura juvenil y unas posiciones artísticas plenamente insertas en la contemporaneidad.
Directamente capturadas de las culturas club surgen formas expresivas asociadas a las formas de comportamiento de los individuos _la renovada importancia del contacto, las relaciones interpersonales y la forma en la que estas se producen en el espacio de la discoteca , remix de plaza pública donde confluye todo lo que no es oficial , favoreciéndose de una especie de derecho de extraterritorialidad del mundo y del orden, escindidas de cualquier noción de jerarquía o poder y en la que se volatilizan las nociones de estructura ordenada o preestablecida respondiendo a un sistema caótico de crecimiento a través de las incorporaciones y modulaciones de formas expresivas, dinámicas, activas y cambiantes en un espacio de carácter plurimedial donde se produce un modo de comunicación interdisciplinar que alcanza al cuerpo y a todas sus funciones_ así como la generación de un sistema propio en cuanto construcción cultural, cifrando las figuras del deseo colectivo y operando como fundamental red de difusión tanto de tendencias como de actitudes y que se halla determinado por la comprensión de la relatividad y la asimilación de la incertidumbre como campo de juego donde negociar una experiencia alejada de las pretensiones de inmutabilidad y eternidad arrastradas aun en el arte desde el romanticismo .
El Arte especula finalmente con su imagen reflejada en el espejo de su realidad de constructo cultural vaciándose de complejos y prejuicios y lanzándose en los brazos de la última aventura disolutiva y desmaterializadora.
Bienvenidos al carnaval parece gritar el re-samplerizado Batjin inmerso en los discursos de esta nuevo escenario relacional. Sin duda el género es siempre otro...
Ficciones transitando de un estado a otro de un soporte a otro, produciendo maremagnum infinito de imágenes. Producción inagotable de imágenes como forma de relacionarse con un mundo que carece ya de relatos fundantes, perdidos ya los grands recits, disueltos por el impulso fragmentario de la postmodernidad. Imágenes propias y de otros, apropiacionismo o pirateo en una disolución festiva de los encadenamientos del estilo, de la identidad y de la autoría. Reutilización protéica de referentes, recombinatoria , reciclaje, citación, reformulación. Como en una sesión dance o de scratchvideo los elementos son nuevamente puestos en juego, barajados una y otra vez en la generación de un momento , de un ambiente, atento al contexto que conforma la obra en sí. En una próxima sesión el proceso se perpetúa y todo es susceptible de pertenecer a un campo de referencias diferente, más que a propósito de la oportunidad del contexto , en función del contexto como oportunidad
Los signos de la globalización no son inocuos como no lo es tampoco la nueva democracia de mercado que tiene contundentes consecuencias para todo el mundo , consecuencias a las que el arte tampoco puede sustraerse, si de algún modo los condicionantes impuestos desde fuera, (lease dificultades de inserción de la obra en el mercado, economía de producción e incluso convencionalidades de sistemas de trabajo) siempre han sido pensados como un constreñimiento de la potencialidad creadora y una perdida de la autonomía del arte, gran parte de los artistas presentes en esta exposición trabajan a partir de la asimilación de dichos condicionantes como motor, e incluso como oportunidad. Aprobechándose de los sistemas preexistentes, buscando las fisuras de estos donde se pueda propiciar que algo nuevo se expanda ampliando la brecha. Forzando y parasitando sistemas.
Podríamos rastrear cada uno de los signos, cada uno de los síntomas, _La persistente suspensión del tiempo de la representación en la obra de Sergio Prego, la verosimilitud mediando con la realidad a través de los trabajos de Gebhard Sengmüller, Dora García o Gerald Van der Kaap, las hibridaciones entre objeto-escultura y diseño- mobiliario de Montse Rego, las fusiones en formato video-clip entre artistas sonoros y visuales Prozack +Esferobite o Sitioweb + Xoan Anleo y Home XirafaSitioweb, las específicas construcciones ambientales de Martín Pena,.... _ seguir desgranando uno a uno los rasgos constituyentes de cada pieza...
Sin embargo, el análisis pormenorizado de cada formalización, de cada solución técnica en cada obra, la inútil búsqueda de una unidad de estilo desviaría el centro de interés de donde realmente podemos localizarlo, esa imagen de entramado hipertextual de la que partíamos inicialmente, la cual de algún modo se puede extender a otros dispositivos semejantes que se están articulando ante la realidad de estas prácticas artísticas y la dificultad de su inserción en el espacio del museo, arroja ahora sobre nosotros una proyección de condición común en la vinculación de estos procesos creativos individuales ensamblados rizomaticamente en el devenir de la producción cultural contemporánea siempre entendida occidental, tardocapitalista, de consumo que ha de llevar consigo un forzoso reposicionamiento de gran parte de las concepciones que conforman el estatuto de la obra de arte, de las divisiones genéricas, de los procesos de presentación pública, de su sentido de inserción temporal en un presente continuo, economías personales...
Los interrogantes están abiertos...
La capacidad negociadora es la condición común a toda práctica inscrita dentro del marco de la producción cultural y de la construcción de lo social que ha de tomar conciencia de su propia complejidad contextual, del espacio y canal que decide ocupar y definir a cada paso desde la producción/ejecución hasta la distribución/difusión .

Todos los elementos están encima de la mesa, a la vista, no hay sombrero de copa ni conejo blanco, no es la hora de la magia, no hay trampa ni cartón, amigos esto es una sesión de bricolaje.

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